La carta de Monsieur Renart

Correspondencia astuta
para escudriñar el mercado del arte


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Pagar por exponer
no es lo mismo que pagar para vender

Querido amigo/a.

Pagar por exponer no es lo mismo que pagar por vender, porque seguro que, en más de una ocasión, si te has interesado por exponer te han pedido el previo pago de una cantidad fija, al margen de porcentajes y otros gastos, por el mero hecho de mostrar tu trabajo.

Se debe pagar la comisión pactada con la galería por la venta de cada obra, pero no es aconsejable pagar por el simple hecho de exponer.

No pagues por el simple hecho de exponer cuando quieras que se te respete profesionalmente.

Sé consciente que el poder de negociación de la galería menoscaba, en muchas ocasiones, la libertad de elección; sabes que si no lo aceptas hay otros en la puerta dispuestos a hacerlo.

En manos de los artistas está el poder normalizar el porcentaje de las galerías si se trabaja en colectividad y se presiona adecuadamente, para que se apliquen unas comisiones razonables y asumible por ambas partes.

Hay que entender que el artista tiene que vivir dignamente de su trabajo; igual que la galería debe buscar la rentabilidad de su local, como negocio que es.

Exponer significa hacer una inversión a corto plazo, pero es inevitable que tendrás que poner dinero por adelantado.

No solo habrás invertido en la producción de la obra, sino también en la preparación y todos los gastos que conlleva trabajar varios meses o años para una exposición.

Esto es algo que cualquier artista asume, pero lo que no puede aceptar es pagar por el simple hecho de exponer si a cambio no se promociona, ni se comercializa adecuadamente su exposición.

 


– Modelos de galerías para exponer con garantías

Una vez creada la obra, la problemática a la que te enfrentas es la de poder mostrarla y venderla.

Ahí es donde interviene el galerista profesional, quien debe ocuparse como intermediario y experto en el mercado del arte de la promoción, venta y cotización de tu firma.

Pero, ¿en qué condiciones adquiere la representación de tu trabajo?

Posibilidades de exponer hay muchas y cada uno es libre de aceptar donde y como hacerlo, según sus preferencias, oportunidades o intereses.

 

No obstante, no conviene hacerlo por el mero hecho de mostrar lo que haces, sin ofrecerte nada más y pagando de antemano un alquiler, cuota de participación o cantidad fija.

Este tipo de galerías (galerías comerciales)  cubren sus gastos y obtienen beneficios con el alquiler de la sala que paga el artista, corriendo por cuenta tuya todo lo demás: montaje. catálogo, enmarcación, copa de inauguración, mailing, prensa, atender a los visitantes, gestionar la venta y entrega de la obra.

Al fin y al cabo, una galería es un negocio, aunque su actividad se enmarque con una finalidad cultural.

Lo que hay que distinguir es que tipo de galerías son con las que te interesa trabajar y consideras que su trabajo es profesional y adecuado.

Si es la galería (galerías profesionales) quien se ocupa de organizar la muestra, aportar clientes y gestionar las ventas, puede considerarse lógico que trabaje con una comisión sobre las ventas de hasta un 50%.

Si se hacen cargo de tu representación también suelen ocuparse de promocionar tu obra en ferias o exposiciones internacionales.

Tú te ocupas de la producción, como artista y la galería de la comercialización en todos sus aspectos, como representante.

Un tercer tipo de galería de arte (galerías de ámbito local) es el que se podría situar en un punto intermedioentre las dos que acabo de citar y que está a caballo entre la galería comercial y la galería profesional, porque tiene actitudes de ambas.

Este tipo de negocio se desenvuelve en un ámbito local o provincial y dispone de una lista de clientes potenciales y de personas vinculadas al mundo artístico-cultural que frecuentan las inauguraciones, creando un buen ambiente, pero poco rentable.

En estos casos es muy frecuente tener que abonar una cantidad previa, más un porcentaje que puede estar alrededor de un 30% de comisión sobre las ventas.

Se ocupan de gestionar la venta y atender la exposición, haciéndose también cargo de los gastos de inauguración, pero en la mayoría de las ocasiones es el artista quien debe asumir el coste del catálogo y algún que otro más.

El artista tiene que vivir dignamente de su trabajo;
igual que la galería debe buscar la rentabilidad de su local,
como negocio que es.


– Obligaciones del artista y la galería

Se debe especificar con detalle las obligaciones con que concurren a una exposición ambas partes: artista y galerista.

Se debe tener en cuenta:

 Comisiones y gastos bien explicados.

– Conocer en qué condiciones se celebrará la exposición, el transporte y la devolución de la obra.

 Plazos de liquidación de la obra vendida y acuerdo de posibles descuentos (saber cómo y quién los asume).

– Fijación de precios acordados por ambas partes.

– Si es una feria, es aconsejable acudir personalmente para ver en que condiciones se muestra tu trabajo, si la promocionan o se limitan a exponerla.

– Lo peor no es no vender, sino tener problemas para que te la devuelvan o dificultades para cobrar si se ha vendido.

Por todo ello, es preferible rechazar cualquier oferta que no sea transparente y que no consideres fiable en su desarrollo.

 


– También hay que pagar para concursar

Una situación parecida a la de las exposiciones se da también en los concursos que suelen cobrar una cuota de inscripción para poder participar, convirtiendo la convocatoria en un negocio redondo para los organizadores, en algunos casos.

El artista no solo aporta valor al concurso participando con su trabajo y creatividad, sino que contribuye en la financiación del evento.

Los concursos son convocados por diversos motivos y cada uno tiene una finalidad en sí mismo, no favoreciendo el protagonismo del artista, en muchas ocasiones.

Dependerá de quien haga la convocatoria: una empresa, una institución cultural, un organismo oficial (ayuntamiento, comunidad autónoma, diputación, ministerio…), una entidad bancaria, un colectivo profesional, etcétera.

En cada caso, la finalidad por la que se convoca un concurso es distinta: una empresa puede hacerlo como una estrategia de marca, mientras que un ayuntamiento ve la posibilidad de promocionar la localidad o una fundación quiere dar visibilidad a alguna alternativa artística.

En cualquier caso, no se debería pagar para poder participar, porque la sola presencia del artista ya significa una inversión en tiempo, dinero y creatividad.

Todo esto si hablamos solo de participar, pero es que si ganamos un premio por méritos propios aún queda otro gasto importante:  el de tributar a Hacienda correctamente para evitar posibles problemas.

Estos requisitos deben quedar bien explicados en las bases de participación, porque en relación con quien haga la convocatoria se aplicarán las retenciones de una forma u otra. (En un próximo artículo me ocuparé de cómo y cuándo se tributa por un premio).

También hay que reconocer que siempre habrá artistas, más o menos profesionales, que por nutrir su curriculum de actividades aceptan todo tipo de ofertas, aunque sea pagando previamente.

Esta necesidad de alimentar el historial artístico a cualquier precio favorece la proliferación de organizadores que se aprovechan de la vanidad del artista, porque saben que siempre encontraran una respuesta favorable a sus intereses.

 

Un abrazo y que tengas un buen día

Posdata:


Resumiendo: ¿Entonces hay que pagar por exponer?


Entonces. ¿hay que pagar por exponer?

¡Sí! Siempre que se promocione y comercialice de una manera justa y adecuada la obra expuesta, en función de las condiciones que se hayan acordado.

¿Pagar previamente por mostrar la obra?

Si es posible, ¡nunca!.

Aunque, en ocasiones, se puede hacer una excepción, como podría ser si tienes una colección de piezas para exhibir y contactos favorables a comprar y que esperan la exposición del conjunto de obras.

En esta situación, puede serte conveniente alquilar una sala para mostrar la obra y gestionar las ventas personalmente.

¿Puedo exponer gratuitamente?

Nunca será gratis del todo, pero si existen salas, centros y locales culturales donde puedes mostrar tu obra dignamente a cambio de poco.

¿Qué te interesa más?

Siempre es preferible hacerlo dentro del circuito profesional, pero puedes elegir libremente según sean tus preferencias o intereses, aunque ten en cuenta que en la mayoría de las ocasiones lo que es completamente gratis puede salir caro.

Enlace de interés:


Participar en convocatorias de arte aporta estímulos positivos para tu desarrollo y consolidación como artista.


Convocatorias

En época de vacas flacas en el mercado del arte las ventas han disminuido y me consta que han sido más de uno los artistas, principalmente pintores, que han encontrado en los concursos la oportunidad de conseguir paliar su situación económica.

Otros han optado por la solicitud de becas con el fin de ampliar estudios subvencionados mientras el mercado no fuera más favorable y enriquecer su curriculum.

Premios y concursos son una alternativa habitual del artista, las becas significan un apoyo indiscutible para ampliar la formación, mientras que las residencias pueden significar la oportunidad de materializar un proyecto. [Acceder]

 

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