La figura del representante o marchante de arte es conveniente para la consolidación de la trayectoria profesional del artista.
Su figura es relevante para un artista, porque tener quien le represente en exclusiva le facilita todo lo relacionado con el marketing de las artes, pudiéndose centrar en la realización de su obra artística.
Tareas de un marchante de arte
Las tareas de un representante no se limitan solo a vender, sino también a trabajar para tu futuro buscando patrocinadores, coleccionistas y oportunidades del mercado o segmento en que desempeñe su trabajo.
Muchas de las acciones que realiza un marchante no persiguen la venta como finalidad inmediata, sino hacer visible a su representado a los galeristas, críticos y coleccionistas.
Más que vender, su gestión busca la forma más rentable a medio plazo, que es la de “colocar” en una colección o exposición relevante la obra del artista que representa.
Está claro, que en un mercado tan subjetivo como es el del arte la reputación del artista se beneficia del prestigio de las colecciones en que se encuentra su obra.
La demanda de su producción aumenta en la medida que su marca personal consigue notoriedad en el exclusivo ámbito coleccionista
Las tareas en las que se ocupa generalmente un marchante, además de vender tu obra, son las siguientes:
Organiza exposiciones y la participación a ferias.
Negocia contratos, intercambios y colaboraciones.
Aporta asesoramiento comercial y publicitario.
Atiende la relación con los medios informativos y la crítica especializada.
Gestiona la tramitación de permisos y documentación de la obra.
Fomenta, mantiene y crea nuevas redes de coleccionistas.
¿Donde y cómo encontrar un representante?
Aunque la finalidad sea la misma, no se trata tanto de que tú busques, sino más bien que te encuentren y que deseen gestionar tu obra.
Los representantes artísticos escogen ellos en función de sus preferencias y de la demanda de mercado en que se desenvuelven.
No todos los profesionales de la venta son adecuados para comercializar tu obra y no debes facilitar tu representación a la primera oferta que recibas o a cualquiera que no se identifique con tu trabajo.
Para ser “encontrado” como artista y que alguien se interese por representar tu trabajo debes ser visible para estos profesionales.
A continuación, te enumero algunas de las pautas que puedes seguir para ser «más visible» para los diversos agentes que interviene en el mercado del arte:
1. Promociona y divulga tu obra fuera del estudio/taller, participando y asistiendo a todo tipo de actividades artístico-culturales.
2. Como prevención, pon la condición de supeditar al principio la colaboración a un tiempo limitado, que después puede consolidarse o ampliar si el resultado es positivo para ambas partes.
3. Contacta con otros artistas que represente o ha representado en algún momento para conocer su opinión y como es o ha sido su relación profesional.
4. Infórmate sobre que reputación tiene quien quiere representarte y que actividades desempeña en el mercado del arte.
5. En cualquier decisión que tomes, ten mucho cuidado con las ofertas engañosas, ya que lo único que consigues con ellas es que te cueste dinero y trabajo.
A cambio, tan solo añadiras en el historial una línea más de curriculum dudoso.
6. Deja bien claras cuáles son tus aspiraciones en lo que se refiere a exposiciones, ferias, ventas directas, encargos o proyectos para que sepa cómo enfocar tu carrera.
7. Además, de estar presente en ferias, exposiciones, abrir tu estudio a visitas o disponer de página web, hazte presente en cualquier otro sitio que creas que puede beneficiar tu promoción.
8. Siempre con el apoyo de la calidad y de la originalidad de tu obra, promociona primero y después te llegarán las ventas y los profesionales que se interesen por representarte.
9. Participa y acude a exposiciones, actos culturales o afines, ten presencia en internet y procura que tu trabajo lo conozcan lo más posible en el sector artístico en que te desenvuelves habitualmente.
10. Conócelo personalmente y averigua si la línea de representación que lleva es acorde con la temática y características de tu obra y si su intermediación es temporal o está dispuesto a trabajar a largo plazo.
Imprescindible firmar un contrato
Si trabajas con un representante artístico, desde el primer momento debe quedar muy claro en qué términos se desarrollará vuestra relación.
Negocia al detalle las condiciones en base a las cuales vais a trabajar y exige que queden reflejadas por escrito.
En la inmensa mayoría de los casos, suele ocurrir que el artista se conforma con un acuerdo verbal, pero, en mi opinión, es conveniente dejar por escrito las obligaciones de uno y otro lo más detalladas posibles.
Incluso en el propio ámbito cultural, formalizar un contrato como puede ser la actuación de un grupo musical o de teatro en determinado evento es lo razonable, mientras que si es un artista visual quien lo plantea se suele entender como una falta de confianza.
Ten siempre presente que un contrato por escrito (no acuerdo verbal) da seguridad por ambas partes, concreta lo que se pacta y a lo que se obliga cada uno de los firmantes.
Como señala el bufete de abogados MYL: ”En la normativa española o europea no existe una duración mínima o máxima para el contrato de representación artística. La media suele estar entre dos y cinco años. Si el representante tiene la exclusividad y no se ha comprometido con muchas obligaciones le interesará una duración lo más amplia posible, mientras que el artista querrá negociar períodos cortos y/o revisables.”